Parecía ya un sueño imposible para Pedro, para todos. Pero otro Pedro, Peter Sauber, ha sabido ver en él lo que los aficionados ya sabíamos desde hace mucho tiempo: De la Rosa es un gran piloto. Lo demostró en 2006 y lo volverá a demostrar en 2010. Y esta vez vendrá para quedarse. ¡Felicidades, Pedro!
