De Singapur a Suzuka

Correr a oscuras es saber correr. A 300 kms/h, por muchos focos que te pongan, corres de oído, corres de memoria y la memoria de Singapur no trae buenos recuerdos. Errores, victorias amañadas, trazado, más que irregular, impracticable.

Alonso le dedica el podio a Briatore porque, pase lo que pase, Flavio siempre estará a su lado.

Hamilton intenta ganar la dignidad perdida.

Kimi “no puede más”

Y Button… mete en cintura a su compañero de equipo. La vida da más vueltas de lo que uno se espera.

Pero Japón… Japón pone todo en su sitio, aunque a algunos les pese.

Porque Alonso ficha por Ferrari y ahora ha llegado el momento de demostrar que estos años de sequía han sido por culpa de un coche mediocre (reza por ello, muchacho).

Porque Kubica no se rinde.

Porque Rosberg es un tipo más que solvente para cualquier escudería.

Porque Alguersuari ya ha tenido su bautismo y ha salido ileso.

Porque siempre se reparten sanciones y accidentes a partes iguales.

Porque Button siente el aliento de Barrichello en la nuca.

Porque Brasil va a ser, realmente, un Gran Premio.

EL GP de los Caballeros

Monza es F-1 en estado puro. El espíritu que debe reinar en una competición lo impregna todo. Farina, Fangio, Segunda Guerra Mundial, te presto el bólido para que ganes el campeonato y una curva peraltada imposible. En el GP de Italia vuelas o te vuelan.

En Monza los sueños se pueden hacer realidad. Es más probable que en ningún otro lugar. Sutil sale segundo, Barrichello le pisa los talones a Button, “Iceman” Raikkonen se vuelve a subir al podio y Hamilton la caga (otra vez). Como colofón, Alonso, quinto.

Hay cosas que sólo suceden en Italia.

Como el escándalo de Renault. Ya sospechábamos que Nelsinho no se podía ir con el rabo entre las piernas. Nobleza obliga y la saga Piquet no está acostumbrada a morderse la lengua y no van a empezar ahora.

Una vez salta la liebre es inevitable que rueden cabezas pero… Briatore y Symonds es demasiado. Pero también lo es jugar sucio y en este deporte, el que la hace la paga. O eso se intenta.

20 años dedicados a la F-1, 20 años de triunfos, de fracasos, de esfuerzo y de recompensa. 20 años no se pueden, no se deben poner en juego por tan poco, por una trampa, por un juego sucio. Probablemente fue un exceso de confianza, pero cría cuervos…

Sigue siendo feo…

hablar sin haber visto la carrera, así que les emplazo al GP de Italia.

Sólo un comentario: Kimi ha vuelto.

Es feo

Como está muy feo hablar de oídas, no habrá crónica del GP de Europa.

A toro pasado…

todos son toreros

Con todo el dolor de mi corazón y por causas ajenas a la organización, las crónicas del GP de Europa vendrán a partir del domingo por la tarde.

Más maduradas, más meditadas y menos frescas quizá.

Pero me la juego y dejo escrita mi apuesta de podium de este fin de semana basándome sólo en los entrenamientos de hoy:

1ºHamilton

2º Barrichello

3º Button

Alea jacta est

Hoy le hacemos un traje a los pilotos

Por si no estuviera suficientemente movidito el mundial a estas alturas de la película, los últimos cambios para levantar un GP desangelado han propiciciado más de una situación peliaguda. Que si Schumacher sí, que si Schumacher no, le levantamos la sanción a Renault porque si no no va a ir ni Rita (the singer) a la carrera…

Para los ilusos que querían ver a Gené compitiendo: chavales, el tiempo me dio la razón. Antes me llaman a mí de compi de Kimi que al Marc caído en desgracia. Volvemos a la historia de hace tres años, con un De la Rosa en estado de gracia rápidamente sustituido. Al menos a Pedro le dejaron correr una carrera.

Y el culebrón Piquet-Briatore (mi favorito) acabó como se preveía: me enfado y no respiro o mejor, me enfado y no respiras.

En fin, “anem per feina”, como dicen por ahí arriba:

  1. Jenson Button. No dejaré de repetirlo: un piloto más que mediocre con un coche que va como un tiro. Si antes eras el guapo de los pilotos, ahora ya ni eso… El tiempo pasa para todos, darling. Si es que todos los tontos tienen suerte…
  2. Mark Webber. Un hueso duro de roer. El australiano tiene ojos hasta en el cogote y, como tengas que adelantarle, paciencia y… que Dios te pille confesado. No es muy brillante pero sí solvente y este año… ¡Qué coche!
  3. Sebastian Vettel. El niño. Mismo caso que Button: mucho coche para tan poco hombre. En fin, el tiempo, en su caso, correrá a su favor.
  4. Rubens Barrichello. El abuelo. Un coche excelente y su larga experiencia le dan vidilla a un piloto que creíamos muerto y enterrado. Hay vida después de los cuarenta y, en su caso, no hará el ridículo comprándose un deportivo…
  5. Nico Rosberg. El guapo. Si ganara podios ya sería perfecto pero como todo en esta vida no se puede tener… nos conformamos con el papel más que digno que está haciendo en este mundial.
  6. Jarno Trulli. El mediocre. Piloto mediocre con una bodega mediocre y con un coche… ¿mediocre? En fin, Jarno es esa amiga que no es guapa pero, al menos, es simpática. Si no pedimos más, con esto ya nos vale.
  7. Felipe Massa. El gafe. Un piloto no muy brillante al que le pasan SIEMPRE cosas malas. Al final le cogemos cariño. Massa vuelve… ¡y sigue peleándote con Alonso!
  8. Lewis Hamilton. El mimado. Antipático hasta la náusea, con más ambición que técnica y más orgullo del que puede digerir. Este orgullo le ha jugado malas pasadas años atrás… y se las seguirá jugando. Como nadie aprende en cabeza ajena, esperemos que algún día se dé cuenta y que no sea demasiado tarde. Sin un buen coche y sin unos buenos ingenieros no es nadie… y eso es lo contrario de un campeón.
  9. Kimi Räikkönen. El hombre de hielo. Digno sucesor de EL KÁISER. Verle conducir es un placer para los sentidos, mirarle a los ojos es como zambullirse en un lago helado. El gesto siempre pétreo, la mirada fija, la cabeza fría… este año el coche no le acompaña. Tendremos que esperar a tiempos mejores. Mientras tanto, Kimi, te invito a una copa.
  10. Timo Glock. El artesano. No es ni el guapo, ni el feo, ni el simpático, ni el macarra de clase. No llama la atención pero va haciendo su trabajo, sin estridencias. Se saca las asignaturas con un aprobadillo, un 6 como mucho… pero se las va sacando, lo que le augura una larga trayectoria en la F-1, si el tiempo lo permite (como dicen los taurinos)
  11. Fernando Alonso. El currante. Ha llegado a donde está a base de trabajar duro y reivindica sus derechos como campeón. Lleva un par de años caído en desgracia pero nobleza obliga y, cuando el día sale bueno, demuestra que el que tuvo retuvo y guardó para la vejez. No tiene la calidad de Schumacher (aún) pero todo se andará. El asturiano es terco y, mientras tenga un volante en las manos, no desfallecerá. Este año lleva una patata con ruedas y, aún así, de cuando en cuando nos sorprende.
  12. Heikki Kovalainen. El simpático. Un caso parecido al de Jarno: piloto mediocre con coche mediocre. Blanco y en botella… pues eso. En categorías inferiores se reveló como un gran piloto pero en la joya de la corona no funciona. Tiene los días contados en la F-1… pero es muy majo. Y su mujer más.
  13. Nick Heidfeld. El intermitente. Viene, va, se marcha, se queda… pero siempre tiene algo que decir en las carreras que disputa. Va haciendo caminito aunque a sus 32 quizá debiera apretar un poco el paso si quiere afianzarse como un piloto imprescindible en los circuitos.
  14. Sébastien Buemi. El otrora debutante. Los últimos fichajes le han quitado el privilegio de ser el último en llegar a los circuitos. Ni sorprende ni molesta y eso, en la F-1, no es positivo. Yo no apostaría por volver a verle al año que viene en esta categoría.
  15. Robert Kubica. El depredador. ¡Qué hambre tiene este chico! ¡Qué forma de pilotar! El centroeuropeo de sangre caliente se come los circuitos, los pilotos y hasta el público si hace falta. El quincuagésimo puesto en la clasificación no le hace justicia a un piloto de su calidad. Y lo mejor de este polaco aún está por venir, seguro.
  16. Sébastien Bourdais. El gatillazo. Se esperaba mucho de él pero “no cumplió las expectativas creadas”. Vamos, escopeta sin cartuchos.
  17. Giancarlo Fisichella. El repescado. Cuando estaba a punto de desaparecer tras una campaña decepcionante, el italiano que no supo ser líder tras la marcha de Renault de Alonso, fue llamado a las filas de Force India… y sigue siendo decepcionante.
  18. Kazuki Nakajima. El torpe. El peor piloto de los últimos tiempos. Malo hasta decir basta, los aficionamos esperamos con anhelo el momento en que Williams le dé una sonora patada en el culo y lo sustituya por otro piloto que tenga, al menos, el permiso de conducir B.
  19. Adrian Sutil. ¿Quién? Pues eso.
  20. Nelsinho Piquet. El heredero. Tomó sus derechos por nacimiento (por no decir por cojones) invocando el aura de su padre. El jogo bonito de las pistas pero ¡Qué carácter! Su “porque yo lo valgo” propició un pulso con Briatore que, de un papirotazo, se lo sacó de encima. “¿A mí me va a vacilar el niño éste?” dicen que se oyó en el paddock de Hungría. Nelsinho, hijo, con la planta que tienes dedícate a la publicidad y a pasear tu cuerpo serrano por Saint-Tropez.
  21. Jaume Alguersuari. El olvidado. ¿Por qué TODO el mundo decía que si en Valencia no estaba Alonso no había ningún piloto español? Vale que es catalán, vale que acaba de llegar, vale que tiene 19 años, vale que en Hungría no la lió pero… ¡angelito! ¡Un poquito más de confianza en el niño!

Como los húngaros…

Esa expresión usa mi madre para describir situaciones adversas a las que te tienes que adaptar… y a este Gran Premio le ha ido al pelo. ¿Por dónde comenzar?

La clasificación de ayer ya daba pistas de lo que iba a ser todo esto. Lo que mal empieza, mal acaba. 

Massa con una conmoción cerebral por culpa de un OVNI que le impactó en el casco. Resultado: daños cerebrales que aún no se sabe qué consecuencias tendrán y un par de meses alejado de los circuitos.

Fallo informático que hace que los pilotos saquen su posición intuitivamente. Como si jugaran al “Truc”.

El punto positivo de la jornada era la pole de Alonso, que se fue al garete cuando uno de sus mecánicos le cambió mal la rueda derecha. Hay errores que no pueden permitirse y este es uno de ellos. Pasar de un más que posible podio a abandonar las carrera, es poco serio para una escudería que tiene en su haber unos cuantos campeonatos de constructores.

Y tremendo feo el de Briatore a un más que cabreado Sr. Piquet (padre, se entiende). Se vislumbran cambios en la formación francesa antes de que el campeonato llegue a su fin. Y si no, al tiempo.

Quien se levó el gato a agua fue McLaren y digo McLaren porque de sus ingenieros ha sido el mérito de este triunfo y así hay que reconocérselo. El 10 fue para ellos.

Un siempre impertérrito Raikkonen (para eso es finlandés, no es nada personal) y el reconstruido Webber subieron a lo más alto acompañando al piloto inglés.

Y el debut del año para España, Alguersuari, hizo lo que le dijeron: acabar la carrera en un más que digno 15º puesto. Si me permites un consejo, Jaime, hijo, a la próxima te dejas la educación en boxes. Tu madre ha hecho un gran trabajo contigo, eres un Guardiola. Carácter catalán obliga: siempre correcto, siempre circunspecto, más europeo que latino. No te olvides de que Guardiola no es Cristiano Ronaldo, nunca fue Maradona. Con 19 años puedes permitirte ser insolente, ser rebelde, romper el motor, cargarte la caja de cambios, dejarte las ruedas en el asfalto. Saca a quien haga falta de la carretera, que nadie te detenga, ni tus ingenieros. Mírate el debut de Kubika, su figura te legitima.

Y ya nos vamos al GP de Europa, al de mi tierra, donde hay muuuuucha tela que cortar.

ACTUALIZACIÓN:

Alonso se queda fuera del GP Europa, descalificado por poner en peligro la seguridad de la carrera. 

Señores, tras el accidente ocurrido hace unos años donde, desgraciadamente, perdió la vida un ingeniero del circuito al golpearle un neumático en la cabeza, ¿no se supone que las ruedas van sujetas con unos cables irrompibles?

Ahora sí que podemos decir en voz alta que Renault la ha cagado pero bien…

El espíritu del Kaiser

Por fin una carrera de Fórmula-1. Olvídense de lo visto hasta ahora, el mundial ha empezado hoy.

 

Webber grande no, grandísimo, gana la carrera a pesar del drive-thru y a pesar de una salida más que torpe. Pero más torpe es Hamilton. Ha, ha…

El espíritu Schumacher lo envolvió todo: Massa cruza la línea de meta franqueado por Vettel y Rosberg; Ferrari entre dos de los cinco pilotos alemanes.

Lástima que Kimi rompiera pero todo no se puede tener en esta  carrera; el GP Alemania es así.

 

Y Alonso, por fin. Carrerón del piloto español, volando con su R-29, haciendo que Button tragara saliva y que Barrichello le hiciera el trabajo sucio. No todo es confetti en BrawnGP, gracias a Dios.

 

Y Hungría se perfila más que interesante para los aficionados españoles. Bourdais sustituido por un niño apellidado Alguersuari, cuyo nombre tiene sabor a años 70, motos, carreras urbanas y Bultaco.

 

Hoy ha empezado el mundial. 

Nadie es profeta en su tierra…

… para beneficio de los Red Bull, que hoy han suplantado a los Brawn en el podio.

Una carrera prácticamente sin emoción, donde Nakajima (por fin) hizo algo más que el ridículo y donde Hamilton y Alonso protagonizaron el único duelo memorable del Gran Premio, pero por los últimos puestos de la clasificación. ¿Quién se lo hubiera imaginado en 2007?

La cara amable de la carrera: el Renault de Alonso rodaba en tiempos de podio, bonitas las luchas del asturiano por adelantar a Heidfeld y la salida de Raikkonen (otra muestra de lo que significa ser un gran piloto).

La cara amarga: ¿Un duelo Alonso-Hamilton interrumpido por el monoplaza de Vettel, que les estaba doblando? Este mundial es de locos.

Presiones y otras bravuconadas

o a ver quién la tiene más larga

La FOTA se ha echado el faro frente a la FIA y, en un arrebato de “ahora me enfado y no respiro”, ha amenazado con organizar un campeonato paralelo si no se mantienen las condiciones que imperaban hasta ahora.

Un culebrón que ya huele y que no hace más que ponerle un poco de pimienta a un campeonato que se está convirtiendo en todo lo contrario de lo que se espera: aburrido por la supremacía de una nueva escudería con un piloto más que mediocre.

En fin, el año que viene será un gran año… esperemos.